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| Foto: crestomatía |
La diferencia clave es que, para los católicos, solo Dios es digno de adoración. Adorar significa rendirle un culto absoluto a algo o alguien, reconociéndolo como divino. En el caso de las imágenes y estatuas, lo que se venera no es la imagen en sí misma, sino lo que ella representa, es decir, la figura sagrada (por ejemplo, la Virgen María o un santo). Este tipo de veneración se conoce como veneración o respeto, no adoración.
¿Por qué se usan imágenes?
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Ayuda visual: Las imágenes sirven como una forma de conectar visualmente con figuras religiosas, especialmente para aquellos que pueden no estar tan familiarizados con la historia o la teología profunda. Las imágenes ayudan a recordar y reflejar la fe cristiana.
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Evocar ejemplos de vida cristiana: Los santos y las santas son vistos como modelos de vida cristiana. Las imágenes de estos santos sirven para inspirar y recordar a los fieles cómo vivir de acuerdo con el ejemplo de Cristo.
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Medios de oración: Las imágenes también pueden actuar como puntos focales para la oración. Por ejemplo, al rezar ante una imagen de la Virgen María, los católicos creen que están pidiendo su intercesión ante Dios, pero no la adoran a ella.
La distinción con la idolatría
Una de las preocupaciones que surgen a veces es la confusión con la idolatría, que es la adoración de falsos dioses o de cosas creadas, como si fueran divinas. La Iglesia Católica ha sido clara en enseñar que las imágenes nunca deben ser consideradas como dioses en sí mismas, y que solo a Dios se le debe adoración. Esto está en línea con el primer mandamiento: "No tendrás otros dioses fuera de mí" (Éxodo 20:3).
La postura de la Iglesia sobre las imágenes
El Concilio de Trento (siglo XVI) y el Catecismo de la Iglesia Católica han dejado claro que las imágenes no son objetos de adoración en sí mismas, sino que son herramientas para reflexionar sobre lo divino. El Catecismo dice:
"La veneración de las imágenes no es una adoración de las imágenes mismas, sino de las personas que ellas representan."(Catecismo de la Iglesia Católica, 2132)
La respuesta a la crítica protestante
En la Reforma del siglo XVI, algunas tradiciones protestantes rechazaron el uso de imágenes en la adoración, acusando a la Iglesia Católica de caer en la idolatría. Sin embargo, la enseñanza oficial de la Iglesia Católica siempre ha sido que el uso de imágenes no es idolatría, ya que la veneración se dirige solo a las personas que están representadas, no a los objetos en sí.
Por lo tanto, las imágenes y estatuas en la Iglesia Católica son ayudas visuales para la oración y la meditación, no objetos de adoración. Los católicos adoran solo a Dios, y las imágenes se usan como medios para profundizar en la fe y recordarnos los ejemplos de los santos y de Cristo.
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