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| Foto: crestomatía |
Los Misterios Gloriosos son una celebración de victoria y esperanza. Al meditar sobre ellos, somos animados y fortalecidos en la fe, recordando que Cristo ha vencido la muerte, el Espíritu Santo guía la Iglesia, y que María, como Madre y Reina, intercede por todos nosotros.
Estos misterios también nos invitan a:
Reflexionar sobre la promesa de la vida eterna que se nos da a través de la resurrección de Cristo.Vivir con esperanza, sabiendo que nuestra ascensión y glorificación en Cristo es una realidad futura.
Estar abiertos al Espíritu Santo y permitir que Él transforme nuestras vidas.
Tener a María como modelo de obediencia, fe y esperanza, sabiendo que ella intercede por nosotros y nos ayuda a seguir más de cerca a su Hijo.
Los Misterios Gloriosos nos enseñan que la resurrección de Jesús y la glorificación de María nos dan la esperanza de la vida eterna y nos invitan a vivir con gozo y fe en la promesa de Dios. Estos misterios celebran la victoria de Cristo sobre la muerte y la promesa de nuestra resurrección, además de invitarnos a abrir nuestro corazón a la acción del Espíritu Santo.
Los Misterios Gloriosos se rezan especialmente los miércoles y domingo del Rosario.
Los Misterios Gloriosos son los siguientes:
Primer Misterio: La Resurrección de Jesús
(Mateo 28:1-10, Marcos 16:1-8, Lucas 24:1-12, Juan 20:1-18)
El tercer día después de su muerte, Jesús resucita de entre los muertos, mostrando su victoria sobre el pecado y la muerte. María Magdalena y las mujeres que iban al sepulcro se encuentran con el ángel que les dice:
"¿Por qué buscan entre los muertos al que vive? No está aquí, ha resucitado."La resurrección de Jesús es el pilar de la fe cristiana: nos da esperanza de la vida eterna y asegura que Jesucristo es el Hijo de Dios. Es un misterio de gran gozo y victoria sobre el mal.
Segundo Misterio: La Ascensión de Jesús al Cielo
(Marcos 16:19-20, Lucas 24:50-53, Hechos 1:9-11)
Después de haber aparecido a sus discípulos durante 40 días, Jesús asciende al cielo, ante la mirada de sus seguidores. Les promete que enviará al Espíritu Santo para guiarlos y darles fuerzas para continuar su misión.
La Ascensión muestra que Jesús está a la derecha del Padre, en un lugar de honor y poder, y señala el inicio de nuestra esperanza de que algún día también nosotros seremos llamados a vivir con Él en la gloria del cielo.
Tercer Misterio: La Venida del Espíritu Santo en Pentecostés
(Hechos 2:1-13)
50 días después de la resurrección de Jesús, durante la fiesta judía de Pentecostés, el Espíritu Santo desciende sobre los apóstoles, María y los demás discípulos, dándoles fuerzas y valentía para anunciar el Evangelio. Este evento marca el nacimiento de la Iglesia como comunidad de creyentes y la manifestación pública de la presencia de Dios en el mundo.
Pentecostés es también el momento en que los apóstoles reciben el don de hablar en lenguas y salir a predicar con audacia. Este misterio invita a los cristianos a abrirse al Espíritu Santo y a permitir que Él guíe sus vidas.
Cuarto Misterio: La Asunción de la Virgen María al Cielo
(Apocalipsis 12:1-6, 1 Corintios 15:20-23)
La Asunción es el misterio en el que se celebra que María, al final de su vida terrenal, fue llevada en cuerpo y alma al cielo. Aunque no hay un relato bíblico específico sobre este evento, la Iglesia Católica lo reconoce como un dogma, proclamado oficialmente por el Papa Pío XII en 1950.
La Asunción de María es una señal de la victoria de Dios sobre la muerte y una promesa de esperanza para todos los creyentes: así como María fue llevada al cielo, también los cristianos esperamos ser elevados a la gloria del cielo en el final de los tiempos.
Quinto Misterio: La Coronación de la Virgen María como Reina del Cielo y de la Tierra
(Apocalipsis 12:1-2)
En este misterio, María es coronada como Reina del cielo y de la tierra, por su papel único en la historia de la salvación. La corona simboliza su reinado como Madre de Cristo y Madre de la Iglesia.
María, por ser la Madre de Jesús, es honrada por Dios con una posición especial en el cielo, y los cristianos la veneramos como la Reina de los Cielos y mediadora de gracia para toda la humanidad.
Este misterio subraya la grandeza y dignidad de María, invitándonos a reconocer su intercesión y a buscar su ayuda para acercarnos a Cristo.
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